viernes, 23 de octubre de 2015


Es un término que se usa normalmente para hacer referencia a un tipo de fenómeno del ámbito visual o de la fotografía mediante el cual el tratamiento que recibe una imagen respecto de la luz hace que parezca tridimensional por contar con varios planos al mismo tiempo. La holografía es una técnica de la fotografía que se interesa justamente por lograr este efecto y que es particularmente común hoy en día en lo que respecta a la creación de imágenes tridimensionales para el cine o el video.

El término holografía y el término holograma:

Provienen ambos del idioma griego en el cual el prefijo holos significa todo, completo y graphos o graphia significa escritura. Así, la holografía es la forma de escritura (en este caso escritura de imágenes) que se caracteriza por representar todas las partes del objeto o de lo que se observa independientemente del tipo de superficie en la que se realice el dibujo o escritura.



El holograma

Es una imagen que ha sido transformada, reubicándose la luz que la refleja y colocándose de manera tal que a la vista humana el objeto que se representa pueda ser visto en diferentes planos al mismo tiempo, permitiendo entonces que el cerebro de quien la observa complete todos sus planos y la entienda como una imagen tridimensional a pesar de estar hecha en un soporte bidimensional como puede ser el papel. En el holograma, la luz es reconstruida por completo, por el contrario de lo que sucede con una imagen normal que sólo tiene un plano de luz de acuerdo a su posición. En muchos casos, los hologramas hacen también que la imagen parezca moverse por combinar varios planos al mismo tiempo y hacer que el ojo los reciba todos de manera simultánea, simulando así un mínimo movimiento en el mismo lugar en el que se encuentra.





Tipos de Hologramas

La holografía gracias a la cantidad de aplicaciones que se le han encontrado ha podido progresar de manera impresionante. Los hologramas se pueden ahora hacer de muy diferentes maneras, pero todos con el mismo principio básico. Podemos encontrar diferentes tipos de hologramas como:

Hologramas de Fresnel: 

Éstos son los hologramas más simples, reales e impresionantes, pero sólo pueden ser observados con la luz de un láser.

Hologramas de reflexión: 

Estos fueron inventados por Y. N. Denisyuk en la Unión Soviética, se diferencian de los de Fresnel en que el haz de referencia, a la hora de tomar el holograma, llega por detrás y no por el frente, como se muestra en la figura 5. Este tipo de hologramas tienen una gran ventaja ya que puede ser observada con una lámpara de tungsteno común y corriente. En cambio en la toma del holograma se necesita gran mucha estabilidad y no pueden haber vibraciones, mucho mayor que con los hologramas de Fresnel. Este tipo de holograma tiene mucho en común con el método de fotografía a color por medio de capas de interferencia, inventado en Francia en 1891 por Gabriel Lippmann, y por el cual obtuvo el premio Nobel en 1908.




Hologramas de plano imagen: 

Este es aquel en el que el objeto se coloca sobre el plano del holograma. Naturalmente el objeto no puede colocarse físicamente ya que esto no puede ser posible, la imagen real del objeto, la cual se encuentra formada por una lente o cualquier otro holograma, es la que se coloca en el plano fotográfico. Al igual que los hologramas de reflexión, se pueden observar con una fuente luminosa ordinaria, aunque sí es necesario un láser para su exposición.

Hologramas de arco iris: 

Estos hologramas fueron inventados por Stephen Benton, de la Polaroid Corporation, en 1969. Con estos no solamente se reproduce la imagen del objeto deseado, sino que además se reproduce la imagen real de una rendija horizontal sobre los ojos del observador. A través de esta imagen de la rendija que aparece flotando en el aire se observa el objeto holografiado, como se muestra en la figura 6. Naturalmente, esta rendija hace que se pierda la tridimensionalidad de la imagen si los ojos se colocan sobre una línea vertical, es decir, si el observador está acostado. Como segunda condición el haz de referencia debe estar colocado abajo del objeto.

Esto nos permite que la imagen se pueda observar iluminando el holograma con la luz blanca de una lámpara incandescente común. Durante la reconstrucción se forma una multitud de rendijas frente a los ojos del observador, todas ellas horizontales y paralelas entre sí, pero de diferentes colores, cada color a diferente altura. El color de la imagen observada depende de la altura a que coloque los ojos el observador. A esto se debe el nombre de holograma de arco iris.

Hologramas de color: 

Esto se obtienen mediante la utilización de varios láseres de diferentes colores tanto durante la exposición como la observación. Tiene como desventaja que las técnicas usadas para llevar a cabo estos hologramas son complicadas y caras y además la fidelidad de los colores no es muy alta.



Hologramas prensados: 

Estos hologramas son generalmente de plano imagen o de arco iris, a fin de hacerlos observables con luz blanca ordinaria. Sin embargo, el proceso para obtenerlos es diferente. En lugar de registrarlos sobre una placa fotográfica, se usa una capa de una resina fotosensible, llamada Fotoresist, depositada sobre una placa de vidrio. Con la exposición a la luz, la placa fotográfica se ennegrece. En cambio, la capa de Fotoresist se adelgaza en esos puntos. Este adelgazamiento, sin embargo, es suficiente para difractar la luz y poder producir la imagen. La figura 7 muestra un holograma prensado.

El siguiente paso es recubrir el holograma de Fotoresist, mediante un proceso químico o por evaporación, de un metal, generalmente níquel. A continuación se separa el holograma, para que quede solamente la película metálica, con el holograma grabado en ella. El paso final es mediante un prensado con color: imprimir este holograma grabado en la superficie del metal, sobre una película de pliatico transparente. Este plástico es el holograma final.

Este proceso tiene la enorme ventaja de ser adecuado para produccion de hologramas en muy grandes cantidades, pues una sola película metálica es suficiente para prensar miles de hologramas. Este tipo de hologramas es muy caro si se hace en pequeñas cantidades, pero es sumamente barato en grandes producciones.





Holografía


La holografía es una técnica especial de producción de fotografías tridimensionales de un objeto. El termino holograma fue acuñado por el inventor de la holografía, el científico húngaro Dennis Gabor, a partir de las palabras “grama” (mensaje), y “halos” (toda, completa). En realidad un holograma contiene más información sobre la forma de un objeto que una fotografía simple, ya que permite verla en relieve, y variando la posición del observador, obtener diferentes perspectivas del objeto holografiado. Dennis Gabor inventó la holografía en 1947, y recibió el premio Nóbel de Física en 1971 por su descubrimiento.



Pantalla holográfica 3D de 360 grados: 

Un espejo giratorio cubierto con un "difusor holográfico", una implementación especial DVI y un proyector de alta velocidad.

La imagen tridimensional se puede ver desde cualquier ángulo sin importar la altura o distancia. La interfaz de vídeo digital o interfaz visual digital (en inglés DVI, "digital visual interface" o "digital video interface") es un conector de vídeo diseñado para obtener la máxima calidad de visualización posible en pantallas digitales tales como los monitores de cristal líquido de pantalla plana y los proyectores digitales. Fue desarrollada por el consorcio industrial DDWG ("Digital Display Working Group", Grupo de Trabajo para la Pantalla Digital). Los estándares anteriores, como el VGA, son analógicos y están diseñados para dispositivos CRT (tubo de rayos catódicos o tubo catódico)


                                      


   

El Cheoptics 360: 

Es un proyector holográfico formado por una pirámide invertida capaz de generar imágenes tridimensionales dentro de su espacio de proyección, haciendo que la imagen proyectada se vea totalmente en 3D desde cualquiera de los ángulos desde los que la miremos. Gracias a cuatro proyectores situados en sus extremos, la imagen es generada en el centro, y da total sensación de realismo. Puede proyectar imágenes desde 1,5 hasta 30 metros de altura tanto en interiores como en exteriores, además de vídeos desde películas hasta un PC.

                                         




El Heliodisplay:

Modifica el aire sobre su proyector para crear una imagen de cierta calidad de unas 27 pulgadas. Como comentan en FayerWayer la gran novedad es que el sistema no requiere de medios alternativos para proyectar la imagen, como humo o agua, y puede ser usado en cualquier entorno sin instalaciones adicionales. Es sorprendente ver jugar al ajedrez sobre este tablero holográfico que es sensible al tacto. Ya falta menos para esos hologramas proyectados en 3D de StarWars, veamos como se desarrolla esta interesante tecnología procedente de la ciencia ficción.


                                    




SeeLinder: 

Científicos japoneses de la universidad de Tokyo han desarrollado un cilindro, bautizado como SeeLinder, de 20 centímetros de diámetro y 25 centímetros de altura, en el que son recibidas las imágenes captadas por una cámara que gira a gran velocidad alrededor de un objeto, reproduciendo así una imagen de 360º. Los costes de producción, de uno de los cilindros utilizados, rozan los 100.000 dólares, aunque los inventores japoneses, Susumu Tachi y Tomohiro Endo, esperan que desciendan mucho en caso de que se produzcan de manera masiva.


                            





Además, en Japón, existe un holograma 3D que es un ente virtual que canta, baila y llena estadios de fanáticos enardecidos con la voz sintetizada de Saki Fujita. La empresa Crypton Media dio vida a Hatsune Miku hace poco más de tres años y hoy en día es un fenómeno cultural en el Japón.


                                                            



La tecnología que posibilita la existencia de Miku no es menos admirable. En primer lugar Vocaloid, el software que utiliza para sintentizar letras y melodía en canciones, cuyas ideas fueron primero desarrolladas en la Universitat Pompeu Fabra y luego vendidas a Yamaha.



Quizá la era de los cantantes de artificiales comenzó cuando The Monkees intentaron imitar a The Beatles, seguidos por cientos de boy bands y demás pop stars como los inmortalizados en aquel capítulo de The Simpsons. Hatsune Miku, adolescente de 16 años y 1.58 metros de altura, rebasa los límites conocidos de ese concepto: hace anticuada la idea de buscar talento en las calles cuando puedes programarlo a la medida






Autores:

Johan Suarez C.I 19.847.822

Milagros Fernandez C.I 24.192.879

Luis Escalona